Ahí estaba, frente a él,
una mirada, una sonrisa, ni una palabra,
no hacia falta, para que,
ya estaba todo dicho, sus miradas se lo decían
aunque nadie supiera que significaban,
no hacia falta,
sus secretos eran de aquellos que hacen mover el alma,
aquellos que mueven el mundo.
Una mirada, una sonrisa, ni una palabra

Comentarios
Publicar un comentario