Por aquel entonces era muy fácil para mi explicar todo lo que quería, era pequeña y todos estaban pendientes de mi, pues aun era "la niña", pero llego el día en que aprendí a hablar y todas aquellas palabras daban vueltas en mi cabeza como si de un rompecabezas se tratara. Nunca encontraba las expresiones correctas para dar a entender todo lo que yo quería explicar. Puede parecer una contradicción que cuando aprendemos a hablar no sepamos como utilizar esas palabras, pero es así.

Nunca había tenido problemas graves por no saber expresar mis ideas, pero llego el día en que ni la suerte pudo salvarme de una grave condena. Me encontré frente a la policía , ¡Acusada de asesinato!, asesinato que no había cometido pero que solo yo sabia la verdad. No tenia coartada, ni razón para no matarlo, es verdad que mas de una vez pensé en hacerlo, pero de ahí a realizarlo hay un gran techo. Y por no poder utilizar mi propio lenguaje para explicarme y convencer al juez, me echaron diez años de cárcel imposibles de apelar, a menos que pudiera hacerles comprender que aquella acción no había sido realizada por mi, pero......el saber es deficiente y dice menos de lo que quiere decir. 

Por ello me encuentro hoy en esta mugrienta habitación intentando reconstruir todos los hechos que ocurrieron aquella fatídica noche



FOTO: LO QUE LE DIJE AL PAPEL - CLARA SCHOENBORN

Comentarios