Vivíamos puerta con puerta,
Aun no había tenido el coraje de dirigirle la palabra,
 no por falta de ganas, ni de momentos, 
solo que mi mente olvidaba el abecedario cuando oía sus pisadas por el descansillo, 
con solo un sonido de su respiración, sabia que el se aproximaba, 
sentía como mi corazón comenzaba a latir con mas fuerzas cuando oía su voz desde mi puerta 
"¿ Hola cariño que tal el día?"
Eran las palabras que día tras día 
hacían que mi vida perdiera todo el sentido,
Pero día tras día también me hacían soñar con aquella voz 
que me ayudaba a respirar

Comentarios